lunes, 25 de abril de 2022

CÓMO ENVEJECE ESPAÑA.
ABC Sociedad.

España envejece: la media de edad de los ciudadanos de nuestro país se situó en 2021 en los 43,8 años, con un 6,08% de nuestra población que ya ha soplado 80 velas o más y casi el 20% que tiene 65 o más años. Todo ello unido a la caída en picado de la natalidad, que el pasado año anotó su peor dato desde que el INE tiene registros, lleva nuestro país hacia la ancianidad.

De hecho, la ONU ya advirtió de que España en 2050 tendría la población más envejecida del mundo, con un 40% por encima de los 60 años.

Hoy la situación es muy dispar en función del territorio. El noroeste, con tres provincias que superan los 50 de media de edad, es la más envejecida.

Tal y como se observa en el mapa superior, Zamora, con una población cuya media es de 51,06 años es la que cuenta con los habitantes mayores. Por detrás, Orense (50,97) y Lugo (50,14).

Son estas zonas también las que cuentan con el porcentaje mayor de ancianos entre su población. La provincia castellana tiene más del 12% de sus habitantes con 80 años o más. Por su parte, Orense, Lugo, León, Salamanca y Soria son las otras provincias donde los octogenarios representan a más de un 10% de sus ciudadanos.

Son provincias que muestran ya una realidad que según el INE será la dominante en la España de 2050. Según el organismo, en 2050 las personas mayores de 65 supondrán casi el 30% de la población (dato que ya alcanzan Lugo, Orense o Zamora).

En el extremo opuesto tanto etario como geográfico, encontramos Melilla, cuya media se sitúa en los 35,99 años y Ceuta, con 38,30. Por detrás, Almería, con 40,68 años de media y Murcia (41).

En lo que a porcentaje de mayores de 80 se refiere, las ciudades autónomas vuelven a anotar las cifras más bajas (en torno a un 3%). Por detrás Las Palmas (con un 3,96% de su población con 80 años o más), Almería (4,19%) e Islas Basleares (4,40%).

Por sexos

Si hacemos distinciones por sexos, son las orensanas, con 52,53 años de media las más envejecidas del país. Por detrás zamoranas (52,43) y lucenses (51,48). Completan el grupo de “cincuentonas” leonesas (50,83) y asturianas (50,40).

En el caso de los hombres, ninguna provincia cuenta hombres cuya media de edad supere los 50. Los mayores son los zamoranos que los rozan, con 49,68 años. Les siguen orensanos (49,29), lucenses (48,72), leoneses (47,69) y asturianos (47,01).

Cambios en 20 años

En 2001 la media de edad de los españoles se situaba por debajo de los 40 (39,78), si embargo en dos décadas la media de edad de la población se ha incrementado en cuatro.

Todas las provincias han envejecido. Las que lo han hecho de manera más acusada han sido las dos Canarias: Las Palmas, que ha visto incrementar su media de edad en siete años y Santa Cruz de Tenerife que la ha subido en algo más de seis.

Por detrás, Cádiz y Pontevedra, donde la media de edad de sus habitantes ha aumentado también cerca de seis años.

Por otra parte, la que apenas ha sufrido cambios en la edad media de su población ha sido Guadalajara, que pese a incrementarla, en los últimos 20 años lo ha hecho en menos de un año. Por detrás, Lérida y Teruel donde la media de edad de sus habitantes ha subido en apenas un año y medio.

domingo, 14 de noviembre de 2021

 

13/11/2021 - 21:11 😞😞

A pesar de que las dos semanas de reuniones han alumbrado acuerdos importantes en materias tan sensibles como la lucha contra la deforestación, el reconocimiento de los impactos de la crisis climática en la salud o la descarbonización del sector del transporte, el acuerdo final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2021 (COP26) celebrada en Glasgow sólo puede calificarse de decepcionante.

El mejor resumen de la jornada final lo daba el delegado de Nueva Zelanda, James Shaw, ministro del clima de su país, quien en el pleno previo a la clausura confesaba que la propuesta de acuerdo final era “el peor resultado posible” para contener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los 1,5 °C, pero que como “ya no sirve de nada seguir hablando” su país lo iba a apoyar para no alargarlo todo más.

Esa era la tónica general de la mayoría de intervenciones previas a la firma del acuerdo final: ‘leve paso adelante’, ‘imperfecto pero válido’, ‘la próxima vez lo haremos mejor’… Algunos delegados apelaban a que habían visto el vaso medio lleno o que querían aportar su espíritu de colaboración para justificar su aprobación a un texto insuficiente para cumplir con el Acuerdo de París y que ha sido redactado sin atender a las alertas de los científicos ni a las voces de los activistas que anunciaban el fracaso de la cumbre.

Uno de los principales aportes del acuerdo es el de reconocer que sin un recorte profundo de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) va a ser imposible alcanzar el objetivo de contener el aumento de temperaturas por debajo de los 1,5 °C, instando a los países a ampliar sus objetivos de reducción para lograr recortarlas en un 45% en esta década.

Se ha aplazado en cambio el urgente debate sobre los mecanismos de compensación y el mercado de carbono, uno de los más importantes que debían abordarse en esta COP26 y que sin embargo queda pospuesto para la próxima cumbre, que tendrá lugar el año que viene en Egipto. Y tampoco se han atendido las peticiones sobre financiación de daños y adaptación de los países que se están viendo más afectados por la crisis.

Pero lo más destacable es el mensaje lanzado (cargado de matices y sometido a constantes cambios) respecto a los combustibles fósiles, a los que por primera vez se recomienda ir abandonando de forma progresiva, instando a limitar las inversiones en tecnologías ‘ineficientes’ que no consigan una generación libre de emisiones de GEI.

Prueba de las reticencias respecto al uso del lenguaje y de las susceptibilidades en juego en este ámbito ha sido la apelación de la delegación india, en el último instante de la cumbre, para suavizar el texto final del acuerdo sustituyendo "reducir gradualmente" por "eliminar gradualmente" el uso del carbón. Este cambio en el último segundo provocó una respuesta airada de muchas de las delegaciones, con la UE al frente, y llevo al propio presidente británico de la cumbre a pedir disculpas por ello, “lo siento profundamente” manifestó un cabizbajo y visiblemente agotado Alok Sharma, que recogió el aplauso de sus compañeros de la ONU en la mesa.